En uno de los últimos artículos del año pasado hablamos sobre el contenido duplicado y cómo afecta negativamente al posicionamiento de tu web. Pero en aquel post nos centramos en el contenido duplicado que genera uno mismo, es decir, errores: descripciones en una tienda online, cambios en la url, o una web a la que se puede acceder con “www” en el dominio y también sin ellas, por ejemplo.

Sin embargo, puede ocurrir (y ocurre, lamentablemente) que el contenido duplicado no sea un error por tu parte, sino que alguien lo haya cogido y utilizado sin atribuírtelo, sin citarte, sin nada de nada. Que te lo hayan “mangado”, vamos.

Esto tiene dos perjuicios importantes.

1)   Que se han apropiado de tu trabajo, y eso siempre fastidia. Tú estás ahí, trabajándote un artículo interesante, revisando, reescribiendo, documentándote… y de repente viene alguien, copia, pega, y se queda tan ancho. Intolerable.

2)   Que puede perjudicar al SEO de tu página. Teóricamente debería perjudicar al ladrón, dado que publica en su web un contenido que ya existía (en la tuya), y se supone que Google debería reconocer la antigüedad de la página para distinguir copia y original. Pero la verdad es que Google falla tanto como cualquiera, y no siempre es fácil demostrar que tú eres el autor.

Esto lo sabemos porque hace unos meses, descubrimos que una empresa de posicionamiento estaba plagiando un montón de artículos de este blog, y consiguiendo buenos rankings a nuestra costa.

Dado que esto no es raro, (varios de nuestros clientes han sufrido plagios similares) hemos pensado en utilizar nuestra reciente experiencia para explicar cómo puede detectarse el plagio, y qué pasos debes seguir para demostrar tu autoría y hacer morder el polvo al que se lo apropió.

 

Detectar el plagio

Ésta es la parte más complicada, en realidad, porque después solo hay que ser meticuloso y seguir el procedimiento. Pero, ¿cómo iniciar nada si no sabes que te están copiando el contenido?

Herramientas de detección

Herramientas hay muchas, pero pocas son gratuitas, y cuando lo son no resultan prácticas a largo plazo. En este artículo sobre herramientas de detección encontrarás un montón, pero es preciso hacer algunas puntualizaciones.

Lo primero es distinguir entre revisar un contenido tuyo para asegurarte de que es original (por ejemplo, si te lo ha escrito otra persona), y revisar en la web que no existan copias de tu contenido. Es esto último lo que necesitas ahora, y seguramente la opción más práctica hoy en día es Copyscape. Solo tienes que copiar la url que deseas comprobar, y Copyscape te devuelve todas las copias existentes en la red, sean texto completo o fragmentos.

Pero claro, tienes que hacerlo una por una, a mano. Y una web puede tener un montón de páginas, y si es un blog ya no te cuento, cada artículo es una página.

No es viable dedicar un día entero al mes a pasar url tras url por Copyscape, así que nos ofrecen su servicio Copysentry, con el que semanal o incluso diariamente revisan la red en busca de copias de tu contenido y te envían un correo cuando lo detectan. El problema es que la cuota mensual (muy asequible) cubre sólo 10 páginas, y a partir de ahí cada página extra cuesta entre $0,25 y $1 mensuales.

plagio en internetEn resumen: que si tienes un blog activo con un montón de artículos, revisarlos de manera automáticamente se te puede ir por un pico al mes, y uno se plantea si vale la pena la inversión. A fin de cuentas, si bien los plagios son comunes, eso no quiere decir que sean frecuentes.

Por tanto, si no te ves en posición de invertir, no te queda otra que ir comprobando manualmente cada cierto tiempo.

 

NOTA: Si utilizas WordPress, tienes la posibilidad de instalarte el plugin Plagiarism, aunque las opiniones sobre él son dispares, y las más recientes bastante negativas.

 

Pasos a seguir para combatir el plagio: caso de estudio

En nuestro caso no tuvimos que utilizar ninguna de estas herramientas, descubrimos el plagio por casualidad, porque el ladrón era bastante torpe. Al copiar nuestro contenido (seguramente utilizando algún software), no se le ocurrió eliminar los enlaces originales, uno de los cuales apuntaba hacia nuestra home, y a través del cual llegaron algunas visitas que nos pusieron sobre aviso.

Con todas las alarmas encendidas, nos dispusimos a defender nuestro trabajo. Estos son los pasos que te recomendamos, a partir de nuestra experiencia:

 

1-No te precipites

Esto es muy importante. Cuando descubres que te han fusilado un artículo, sientes un montón de cosas diferentes. Por un lado, una chispita de orgullo (a fin de cuentas, no lo plagiarían si no fuera lo suficientemente bueno, ¿no?), pero sobretodo, rabia. Porque te has esforzado, y son otros los que se están aprovechando de tu esfuerzo.

Pero el cabreo del momento puede impulsarte a dar un mal paso, o precipitarte, así que aleja los dedos del teclado, respira hondo, y piensa. Si quieres que todo salga bien y el único contenido que quede sea el tuyo, tendrás que seguir un procedimiento, y ese procedimiento nunca empieza con un correo electrónico en el que maldices con muy poca elegancia al ladrón. Empieza así:

 

2-Investiga a fondo

Saca la lupa y examina la web donde te han plagiado. Hazte algunas preguntas, la primera de las cuales es: ¿cuánto contenido te han plagiado realmente?

Nosotros pensábamos que simplemente nos habían copiado este artículo. Aquí tienes el original:

plagio en internet

Y aquí tienes la copia:

plagio en internet Y aquí una captura del mismo artículo plagiado, haciendo un poco de scroll hacia abajo, que me impactó por el surrealista trabajo de colores y formato:

plagio en internetPero nuestra sorpresa fue en aumento cuando descubrimos un segundo artículo plagiado. Aquí el original:

plagio en internetY aquí la copia:

plagio en internetAsí que seguimos tirando del hilo, descubriendo que este colega en realidad ¡nos había fusilado hasta catorce artículos! (doce de este blog, y dos más de otra web)

Como ves, el no precipitarnos fue una suerte, ya que de habernos liado al encontrar el primer artículo, o no habríamos encontrado el resto (en aquel momento), o habríamos tenido que realizar todo el proceso dos o más veces.

Muy bien, una vez has determinado cuánto material te han robado, sigue haciéndote preguntas. ¿Quién lo hizo, y por qué?

En nuestro caso, se trataba de una empresa de SEO en competencia directa con nosotros. Además, por las diferentes señales que encontramos en su web (aparte, obviamente, del descarado plagio), se deducía que era una empresa fraudulenta: el certificado de AdWords era falso, los testimonios no podían verificarse, y había errores de bulto como esos dolorosos “encargemos” y “encargese” en el eslogan de la cabecera.

Pero no siempre es así. Muchas veces simplemente pasa un jetas, te copia un artículo, y si te he visto no me acuerdo. Enriquecen su blog a tu costa, o lo publican en algún foro para quedar bien sin despeinarse.

Si bien en el hecho no hay diferencias (un plagio es un plagio, independientemente del volumen del mismo), sí las hay en cuanto a intencionalidad, creo yo, y eso conlleva diferentes actuaciones. Hablaremos de ello enseguida, pero antes…

 

3-Reúne todas las pruebas

No tardarás mucho. Simplemente:

  • Copia en un Excel o un Word las url de los artículos-plagio, poniendo al lado la url de tu contenido original.
  • Haz capturas de pantalla de todo lo que puedas antes de que desaparezca. Por si acaso.
  • También es conveniente, si es el caso, hacer una captura del posicionamiento de la página-plagio. En muchas situaciones no es preciso, pero como veréis en el siguiente punto, a veces sí vale la pena.

En resumen: guárdalo todo, todas las pruebas de la fechoría. A priori no vas a necesitar más que las url del plagio, pero uno nunca sabe cuándo y cómo se pueden complicar las cosas, y mejor tener todas las pruebas disponibles.

Y ahora sí, con ellas en la mano…

 

4-Contacta o denuncia

En principio, solucionar un plagio es relativamente sencillo: contactas con el ladrón, o con la web donde se ha replicado tu contenido, les indicas que ese texto suyo (les pones la url) es un plagio de un contenido tuyo (les pones también la url), y les dices que hagan el favor de eliminarlo, o al menos atribuírtelo a ti con un enlace.

Normalmente esto es suficiente para acabar con el asunto. Y si se resisten, siempre puedes amenazar con denunciarle a Google, o incluso emprender acciones legales.

Nosotros, sin embargo, procedimos directamente a la denuncia a Google. ¿Por qué?

Bueno, en primer lugar estaba el robo masivo. No se trataba de un plagio puntual, sino de un saqueo indiscriminado de contenidos nuestros para utilizar en su beneficio comercial.

Y este fue el segundo punto: que obtuvieron un beneficio comercial a nuestra costa. Fíjate qué rankings estaba consiguiendo para la keyword “posicionamiento SEO”:

plagio en internet

Y aún más sorprendente, para la keyword “posicionamiento web”:

plagio en internet

La verdad es que estos resultados dicen mucho sobre los límites de Google. Para mí fue especialmente chocante ver cómo esa web de pobre diseño y contenido robado que no aporta valor al usuario, competía con otras como la prestigiosa compañía Adrenalina (de cuyo CMO, Jorge González, tuve el placer de aprender durante el Congreso Web del 2013).

 

Pero, ¿por qué Google le asignaba tan buena posición si casi todo el contenido de su web estaba copiado? Pues muy sencillo: ¡porque Google consideraba que los que habíamos copiado éramos nosotros!

Y eso que si compruebas las fechas de publicación en las imágenes verás que todos nuestros artículos se publicaron meses antes.

No sabíamos cómo pudo ocurrir algo así, pero sí sabíamos cuáles eran los resultados: su página había conseguido buenas posiciones utilizando, entre otras técnicas, la publicación de contenidos “originales” robados (más tráfico, más clientes), mientras que la nuestra recibía peor valoración por utilizar “contenido duplicado” (menos tráfico, menos clientes).

Con estos condicionantes, decidimos que lo mejor era acudir directamente a Google antes de contactar con ellos. La malicia implícita en sus actos, el robo masivo, y los buenos resultados comerciales que les daban, sumado al frustrante hecho de que Google les consideraba originales, desaconsejaban entrarles humanamente y pedirles que los eliminaran. ¿Y si ellos decidían denunciarnos a nosotros a Google? A fin de cuentas, si con las fechas online el buscador ya se equivocó asignando la autoría, aún era posible que hasta nos eliminaran de las SERP.

Por tanto, lo que hicimos, y lo que tienes que hacer tú si te encuentras ante un caso similar, o pides que eliminen el artículo y no te hacen caso, es rellenar un formulario DMCA y enviárselo a Google. Es el formulario que se utiliza para denunciar una infracción de los derechos de autor, y su uso es realmente sencillo. Llegarás a una página como ésta:

plagio en internetEn ella te explican cómo funciona la Digital Millennium Copyright Act (DMCA) y te piden los datos de contacto. Debes ir rellenando esos datos, tras los cuales tendrás que identificar tu contenido original, su emplazamiento, y el emplazamiento del plagiador:

plagio en internet Finalmente, firmas la declaración jurada, rellenas el dichoso captcha, y le das a enviar:

plagio en internetUna vez finalizado este proceso de denuncia, Google te envía a un panel de control donde podrás ver el status de la misma url por url:

plagio en internet A los dos días, Google ya las había revisado, y aprobado nuestra denuncia:

plagio en internet - DMCA 5 ¡Victoria!

Para comprobarlo buscamos algunos de los artículos copiados en las SERP, encontrando esto:

plagio en internetplagio en internet Y así conseguimos que Google eliminara de los resultados el contenido plagiado, protegiendo el nuestro. Ahora ya sabes lo que tienes que hacer, pero ojo…

 

5-¡Mantente alerta!

Si ha pasado una vez, puede pasar más. Ve revisando tus contenidos con las herramientas indicadas al principio de este artículo, y no pierdas de vista al que ya te plagió una vez. Por si las moscas.

 

Puede que te preguntes por las acciones legales. ¿Puedes emprenderlas? Sí, por supuesto. Infringió la ley, como mínimo, y te causó perjuicio moral y económico, quizá, así que si tienes todas las pruebas en la mano puedes planteártelo. Ahora bien, ¿debes emprenderlas?

Eso es cosa tuya. Pero ten presente que un proceso legal siempre es lento, y caro. Es cuestión de echar cuentas y preguntarte si lo que obtengas del proceso compensa lo que te vaya a costar.

 

Pero como mínimo, ya sabes cómo defender tus contenidos originales ante los buitres. ¡Que ninguno vuelva a llevarse los resultados de tu esfuerzo!