Hubo un tiempo, que se nos antoja ya lejano, en que conseguir las mejores posiciones en el buscador de Google era relativamente sencillo. Bastaba con conocer algunos trucos, tirar de los hilos adecuados, y llegaba el éxito.

Y es que el algoritmo de Google estaba aún en pañales, había mil grietas por las que podía colarse alguien avispado, y no se percibía el posicionamiento en los buscadores como la potente herramienta de negocio en la que se ha convertido hoy.

 

Actualmente, la cosa es mucho más compleja. ¿Significa eso que el SEO ha dejado de ser rentable? No, al contrario. Goza de mejor salud que nunca. Pero requiere mayor visión, y mayor profesionalidad. Veamos por qué.

 

Una inteligencia en desarrollo

El SEO fácil ha pasado a la historia

Google es, en algunos aspectos, una especie de proto-inteligencia artificial. La base del buscador es un algoritmo matemático de extrema complejidad que tiene en cuenta miles de variables tanto de las webs que tiene indexadas, como de la persona que realiza la búsqueda. Y Google aprende.

 

¿Os habéis fijado en cómo el autocompletar del buscador, muchas veces ofrece posibilidades y alternativas que no son en absoluto evidentes, pero que os vienen al dedillo? ¿Qué son justo lo que pensabais? Un ejemplo real: una amiga personal anda buscando descendencia, y me comentaba que ella, gran amante del “fuet”, estaba preocupada porque si se queda embarazada no podrá catarlo en meses. Así que se puso a buscar información, entró en Google, y escribió “COMER F”. No hizo falta seguir: Google le ofreció una serie de opciones para autocompletar la búsqueda. La primera era “COMER FUERA” y la segunda “COMER FUET EMBARAZO”. Probadlo en casa y veréis cómo os aparecen otras diferentes. Google controla todos los datos y puede jugar con ellos a su antojo, con (como mínimo) el claro objetivo de ofrecerle al usuario justo aquello que está buscando. De alguna manera, Google nos conoce mejor que nosotros mismos, quizá porque en el fondo no somos más que montañas de datos andantes.

 

Súmale a esto a las nuevas opciones de Google, y tienes un buscador que ahora puede ofrecerte mapas cuando cree que los necesitas, te sugiere videos, imágenes, y opciones comerciales.

Creerse más listo que Google es una opción, como mínimo, arriesgada.

 

A Google cada vez es más difícil engañarle. Y eso significa que los viejos trucos del SEO ya no sirven. Y los que aún sirven tienen los días contados. Ya no podemos tratar a Google como una maquinita tonta a la que burlar a base de ingenio humano.

 

Al César lo que es del César

El SEO fácil ha pasado a la historia

Así que debemos darle lo que pide. Y lo que Google le pide a una web es:

 

1)Que aporte contenidos, textuales o audiovisuales, y sean originales.

 

2)Que esté integrada en la web 2.0, en las redes y la socialización.

 

3)Que no haga trampas.

 

¿Cómo cumplir nuestra parte del pacto?

 

1)Sobre los contenidos, la cosa es fácil: hay que crearlos. No existen atajos. Actualmente, una web que no ofrezca contenido original de algún tipo, no tiene posibilidades de posicionarse en Google. A mayor contenido, mayor calidad y mayor optimización del mismo, mejor posición. Cada vez más, el trabajo de los profesionales del posicionamiento pasa por convertirse en creadores de contenido, un contenido que además deberá hacer un uso preciso de las palabras claves y deberá estar optimizado para el buscador, lo cual dificulta el proceso y requiere una mayor especialización laboral.

 

2)Sobre las redes, tampoco hay opción: debemos participar en ellas. A mucha gente le sigue dando pereza meter a su empresa en las redes sociales, pero sólo podemos obtener beneficios, y a largo plazo resultará fundamental para el posicionamiento de una web.

 

3)En cuanto a las trampas, la cosa pasa por no engañar, sino saber camelar. Alguien que escribe miles de palabras clave repetidas en letra minúscula disimuladas con el fondo en la parte inferior de una web, está intentando engañar a Google (y muy torpemente, por cierto) para que muestre su página cuando ésta no lo vale. Esto es grosero, además de inútil. No podemos forzarlo.

Sin embargo, a base de estudiar al buscador y experimentar con él, podemos encontrar aquellos aspectos que más le gustan de una web, y trabajar para mejorarlos. Añadir la pizca de contenido que le falta, sumar los diez o doce buenos enlaces que necesite… sin engaños. Solo “maquillando” la web, poniéndola guapa para que Google la invite a salir.

 

Esto requiere, como es lógico, un mayor esfuerzo por parte de los profesionales del posicionamiento SEO. Pero la recompensa lo vale: cada vez existe mayor competencia, pero cada vez existe más mercado, más usuarios que deciden utilizar internet para informarse y comerciar, cientos de miles. Y estos números tienen margen para seguir creciendo mucho más. El techo está lejos.

 

La sensación que a uno le queda es que el posicionamiento SEO se ha hecho mayor. Ha dejado atrás la escuela y empieza a trabajar en serio.

Los tiempos del SEO fácil, en los que un webmaster espabilado te ponía el primero en Google con cuatro trucos de magia html, han pasado a la historia.

Bienvenido sea el nuevo SEO.

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Francisco Segura. Director.

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