Cuando una empresa lanza una página web, tiene siempre un objetivo: que esa página le resulte útil a la empresa. Puede que haya empresarios que no lo tengan muy claro, incluso que encarguen una web por inercia, pero de un modo u otro todos tienen la misma sensación: que la web tiene que ayudar, de alguna manera, a su empresa.

Esto se convierte en verdad necesaria y obligatoria en las empresas web, es decir, aquellas cuya estructura productiva se basa fundamentalmente en su página web, y no en ningún local físico al que pueda acudir la gente.

Ahora bien, ¿cómo podemos sacarle auténtico partido a la página web? ¿Qué esperamos de ella?

La web como sucursal

sacarle partido a web

Una página web forma parte de tu empresa como puede serlo una sucursal

Aquellos negocios que siempre han funcionado a pie de calle, los de toda la vida (incluyo aquí desde un comercio cualquiera a una clínica sanitaria o dental, o un despacho de abogados) interpretaron la página web como una hermosa e innovadora tarjeta de visita. En sus principios, cuando el uso de internet no estaba tan popularizado, no había mucho más que sacarle. Pero esto hoy ha cambiado tanto, que una web florero es una infrautilización de los recursos que internet pone a tu disposición.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de una web florero? Pues a aquellas páginas que no tienen mayor utilidad que “hacer bonito”: un logo bien diseñado, una web visualmente impecable, de esas que el empresario la ve y dice “oh, ha quedado chulísima”. Y poco más: ni contenido interesante, ni conexión con el mundo real. Webs a las que la gente llega después de haber visitado tu local físico y ver allí escrita la url en una tarjeta o un panfleto. Y webs a las que la gente no entra más, porque no tienen nada más que ver.

Estas webs, tienen aproximadamente la misma utilidad real que un florero en medio del despacho.

Y aquí es donde encontramos el desperdicio.

Porque si esa web la trabajas de otra manera, y la piensas de otra manera, dejará de ser un florero para convertirse en una sucursal de tu empresa en internet. Y las sucursales no están para hacer bonito, sino para darte a conocer, conseguir nuevos clientes, y darles un mejor servicio.

Exprimir la web

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Exprímele todo el jugo a tu web: tu empresa lo agradecerá

 

Lo primero que debes exigirle a tu web es que te sirva para darte a conocer. Internet es un mundo alternativo donde nos reunimos millones de personas para pensar, hablar, intercambiar, trabajar y comerciar. Es un mercado tan gigantesco que parece increíble que todavía haya gente que se resista a “pescar” en él. Pero para que la gente te vea, es preciso que puedan encontrarte sin conocerte previamente. ¿Y eso cómo se consigue? Pues con el posicionamiento en buscadores, claro. Piensa aquellos conceptos que te definen: ¿tienes una “tienda de animales”? ¿O quizá una “tienda de animales online”? ¿Has montado una web ofreciendo servicios de “tarot del amor”? ¿O quizá tienes un “despacho de abogados en Córdoba”? Ese concepto o conceptos son tus “palabras clave”, también llamadas “keywords”. Son las palabras por las que tu web debe aparecer en un buscador cuando alguien las escriba, para de esta manera darte a conocer. Son estas palabras clave las que tienes que incluir en lugares concretos de tu web (el título, las cabeceras, el contenido…) para que ésta vaya escalando posiciones en el ranking de los buscadores.

Lo segundo en importancia es asegurarte de proveer a tu web con contenidos nuevos e interesantes. En internet en general, y en Google en particular, los contenidos son la clave. Es lo que busca la gente. Tú eres un experto en algún campo, un profesional: seguro que tienes mil cosas que explicarle a los que no lo son. Así que hazlo. Incluye artículos, o mejor aún, incorpora un blog a tu web. Esto no solo aportará valor a tu página en general, sino que servirá como vía de entrada a más personas que quizá no te localicen por la web sino a través de un artículo concreto.

Y lo tercero: lo que hagas, hazlo bien. Busca, infórmate sobre cómo puedes ayudar a mejorar tu web y hacerla más “encontrable” y útil. Y si no sabes cómo, o no tienes tiempo, contrata a profesionales e invierte en ello tu presupuesto de marketing: descubrirás que es más sostenible, y mucho más rentable, que tener una web florero y pagar una cuña de radio donde canten tu url para que nadie tenga tiempo de anotarla.