Llamamos “landing page” o “página de aterrizaje” a aquella a la que llega el usuario tras hacer clic (en un enlace, un banner…).

Esta definición, claro está, incluiría por ejemplo cualquier artículo de tu blog que alguien enlace en algún sitio. Pero normalmente a lo que nos referimos con “landing page” es aquella página de aterrizaje donde presentas e intentas vender el producto que quieres vender. Y que motivó el enlace o el banner que te trae ese tráfico.

Por tanto, definiciones aparte, lo que sí sabemos es el papel que debe desempeñar esa landing page: vender tu producto.

Y por tanto, hay que pensarla y diseñarla a tal efecto. Pero, ¿la hacemos larga tipo carta de ventas? ¿O mejor corta y directa?

La respuesta, como casi todo en la vida, ya la sabes: depende.

Razones para una landing page larga

En líneas generales, te conviene una landing page larga y extensa cuando nadie conoce tu producto (o sea, la mayoría de veces), y sobre todo cuando el producto tiene un coste elevado para el cliente.

El motivo es que para que alguien acabe comprando un producto, conviene que atraviese todos los niveles del embudo de ventas o sales funnel. Es decir, tienes que:

  • Atraer su atención sobre tu producto.
  • Despertar su interés sobre dicho producto.
  • Avivar su deseo de adquirirlo.
  • Incitar a esa persona a la acción. O sea, que haga clic, suscriba, compre.

Y si ha de pagarte 100 o 200 euros mensuales por un servicio, o 500 euros por un producto potente, querrá estar seguro de que invierte bien su dinero.

 

landing page

Si alguien va a dejarse un dinero en tu producto, querrá saber obtendrá con su inversión

Así que hay que llevar de la mano al usuario a través de ese embudo, en ese orden. Por eso la estructura clásica de una carta de ventas empieza con una pregunta directa al usuario, o un reconocimiento de sus necesidades (“¿Harto del olor a pies?”, “¿Has perdido dinero invirtiendo en bolsa?”, “Imagina llevar corbata sin tener que hacer complicados nudos”), que conecte directamente con él y atraiga su atención.

El cuerpo que sigue, más extenso o menos en función de otros factores, trabaja el interés y el deseo explicando el producto, los beneficios de dicho producto, lo bien que le vendrá al usuario, y las buenas críticas que está recibiendo de otros clientes.

Y se suele cerrar incitando al usuario a actuar, quizá ofreciendo una jugosa oferta que no pueda rechazar.

Esto no es una norma inamovible. Son generalidades de marketing que mucha gente desconoce, o nunca aplica, y que vale la pena poner en práctica, porque incluso al nivel más básico, ayudan a mejorar las ventas.

Razones para una landing page corta

Por oposición a lo anterior, una landing page corta es más útil con productos mucho más económicos, de urgencia o necesidad, o tan conocidos que el usuario que llega prácticamente está en el último nivel del embudo, a puntito para hacer clic.

AirBnB es un gran ejemplo en este sentido. Mirad esta landing:

landing page

Un título/eslogan que engancha y conecta perfectamente al usuario con el producto.

Un subtítulo donde en una sola frase se explica el producto.

Un botón para mayor información de uso.

El formulario del buscador (es decir, la acción deseada)

¿Para qué enrollarse explicando las innumerables ventajas de este modelo de alojamiento, si la gente ya ha oído hablar de ello, y básicamente vienen a mirar y quizá alquilar?

Y es que depende. Depende del perfil de usuarios, del producto, de la reputación del producto, del desembolso que deba hacer… No es algo predefinido ni hay modelos adaptables que descargar. Hay que construirla desde la nada, desde la hoja en blanco. Larga, o corta, depende de todo lo anterior… y de ti!