Espantapajaros

Espantapajaros

En más de una ocasión se lo habremos oído comentar a alguien, o puede que nos haya ocurrido a nosotros mismos: el tráfico se te escurre como lluvia sobre un chubasquero impermeable. Una pequeña multitud de visitas llega a tu sitio web, y hasta ahí vas bien, pero nunca parecen quedarse. Tu nivel de transacciones no crece especialmente. Tus ventas no mejoran de forma ostensible. La gente llega, y se va.

Es una sensación frustrante, porque a fin de cuentas, estás donde estabas antes de empezar aquella campaña publicitaria, sólo que con menos dinero en tus bolsillos. ¿Qué demonios está ocurriendo? ¿Es que acaso esto de la publicidad web no es más que una engañifa? ¿Por qué todo el mundo triunfa menos yo? ¿Es que mi negocio es totalmente inviable? ¿Estoy abocado a la ruina?

Esta batería de preguntas, que tienden a acumularse en los momentos de desesperación en que parece que la empresa nunca va a salir a flote, es absolutamente normal. Pero no debes dejarte llevar por el pánico. Vamos a ver el por qué.

Antes de intentar solucionar nada, deberías identificar el problema

Lupa

Lupa

En primer lugar, relájate. Lo bueno de invertir en publicidad y negocio web es que tu capacidad de reacción es muchísimo mayor que en el mundo físico. Una mala oferta puede quitarse. Una errata grave puede desaparecer como si jamás hubiera existido. Y todo puede arreglarse y redireccionarse. No es como si hubieras pagado mil euros en un cartel luminoso para colgar encima de la puerta del local, y hubieras descubierto entonces una falta ortográfica demoledora.

Una vez hemos enfriado los ánimos, hay que sentarse a analizar el problema. Si el volumen de tráfico ha crecido, y eso no se ha traducido en ventas, puede ser por tres motivos:

  1. El sistema publicitario utilizado no llegaba al segmento de mercado correcto.
  2. El sistema publicitario llegaba al grupo de gente correcto, pero nadie está interesado en tu producto.
  3. El sistema publicitario llegaba al nicho  de mercado correcto, pero tu página es una web espantapájaros.

El primer caso se soluciona cambiando de método publicitario. Esto suele ocurrir cuando la gente se obstina en utilizar anuncios como base promocional. Al poner un anuncio web, te dejas ver delante de miles de personas que solo “pasan por ahí” y no tienen por qué estar interesados en ti. Algunos entrarán por curiosidad, pero es probable que no te necesiten y, por tanto, has ganado tráfico estéril, que viene y se va. Utilizar el posicionamiento SEO (que sólo te muestra ante gente activamente interesada en ti y tus conceptos o palabras clave) como base publicitaria no sólo trae visitas, sino visitas útiles, de manera que el problema del nicho te lo soluciona sin más.

El segundo caso es más peliagudo: estás en buenas posiciones en Google, te entra muchísimo tráfico, pero nadie compra, ni parece utilizar tu web de forma activa. Cabe entonces la posibilidad de que tus productos o servicios no interesen a la gente por sí mismos, es decir, que sea un negocio fallido. O puede que muevas un producto demasiado caro para el contexto económico actual, o quizá está bien de precio pero no es de primera necesidad y, de nuevo en este contexto, la gente no lo compra aunque quisiera.

Si este es el caso, quizá debas replantearte el modelo de negocio, aunque somos de la opinión de que no hay productos invendibles, sino un marketing mal enfocado. La prueba la tienes en el éxito de webs como Let’s Bonus o Groupalia, donde se hinchan a vender productos absolutamente innecesarios hoy en día (vender tratamientos de belleza en los que unos peces te comen las duricias de los pies, en un contexto en el que le pones un tupperware al niño para llevarse al colegio porque no puedes pagar el comedor, eso, es una obra maestra del marketing).

En este caso lo que tienes que hacer es un estudio profundo de tu competencia o negocios afines, ver cómo enfocan ellos sus productos. Porque el SEO ya te trae las visitas, lo que tienes que hacer es convencerlas.

El tercer caso, es muchísimo más fácil de solucionar, y aquí vamos a ofrecerte algunas de las claves.

Espantapájaros

Espantapájaros

Hacer atractiva una web espantapájaros

Y es que, muchas veces, estamos convirtiendo nuestra página web en una monstruosidad espanta-usuarios sin darnos cuenta. Hay una serie de elementos y actitudes en una web que generan rechazo, consciente o inconsciente, en el cliente. Veamos unos cuantos:

  1. Los pop-up: existen pocas cosas más molestas en internet que una ventanita de pop-up que te asalta nada más entrar en una web. Y ya ni hablamos de cuando aparecen varias ventanas de pop-up. Claro que aún puede ser peor: pueden ser ventanas de pop-up que, al cabo de medio segundo, cambian de tamaño. Sí: de esas que cuando vas a darle a la X para cerrarla, se hacen enormes y acabas clicando dentro del anuncio, con lo cual se abren nuevas ventanas. Si consideras absolutamente indispensable poner una pop-up, que sea discreto, que sea sólo uno, que sea pequeño, y que tenga estricta relación con tu negocio.
  2. Los peores colores del universo: En internet existe una jocosa expresión que es el “¡ataque ocular!”: algo que gritas cuando entras en una web de colores chillones, con fondos negros y letras gigantescas de color verde fosforito o amarillo-pollo, o peor aún, fondos blancos con letras gigantescas en los mismos colores, que te dejas la vista intentando leer. Si al usuario le lloran los ojos tras unos segundos de lectura, es muy probable que se largue antes de comprar nada. Te conviene aquí la ayuda de un profesional que suavice tus textos, que ponga fondos claros y letras oscuras y sobrias que faciliten la lectura.
  3. Las distracciones gratuitas: Sorprendentemente, muchas webs profesionales utilizan esas divertidas animaciones gratuitas que encontramos sueltas por internet. Eso, que puede tener gracia para un chaval de quince años, o para una página de carácter personal, es terrible para un negocio. Personalmente, nunca le daría mis datos bancarios a un webmaster que pone esqueletos sujetando un lápiz muy graciosamente sobre el formulario de inscripción, ni haría negocios en una web en la que salen burbujitas del puntero del ratón. Una web de empresa ha de ser algo serio, y el usuario debe centrarse en tus productos, sin distracciones de ningún tipo.
  4. La masificación de anuncios: Utilizar AdSense puede ser un sistema útil para sacarse un dinerillo con la web si tienes un muy alto tráfico, pero no olvides que no te dedicas a anunciar a otros, sino a tu negocio. Una web profesional con unos pocos anuncios aquí y allá es aceptable. Una web profesional con anuncios por los cuatro costados, entre los artículos y junto a los directorios, parece menos profesional. El usuario piensa “si el negocio de este tipo fuera rentable, ¿por qué los miles de anuncios?”. Así que mesura, por favor.
  5. La lentitud de carga: Puede que tengas una máquina potente, pero muchos miles de usuarios tienen ordenadores lentos, o conexiones precarias. A veces es conveniente rebajar el peso de ilustraciones, logos y fondos, o cambiarlos totalmente, a cambio de una alta velocidad de carga, que no desespere a tus visitas. Recuerda siempre que el usuario-web es impaciente por naturaleza.
  6. La inexistencia de los precios: La desconfianza es la tónica general en internet, y el deseo de ahorrar, es una necesidad en el contexto de crisis actual. Poner tus precios de forma clara y visible es honesto por tu parte, y tus clientes lo agradecerán.
  7. La mala redacción: No hay cosa más dolorosa que una falta de ortografía en una web profesional. Según lo flagrante que sea, puede que mucha gente no la perciba, pero muchos otros sí lo harán, y su concepto sobre ti y tu negocio bajará un poco más ante cada falta o cada error gramatical. Esto también vale para los que insisten en hacer SEO casero y empiezan a plagar los contenidos de keywords sin sentido. En serio: hay cosas que vale más dejárselas a los profesionales. Cuando un usuario entra en una web y lee algo como “con nuestros electrodomésticos de oferta podrás conseguir los mejores electrodomésticos de oferta de todo el mercado y además, te ofrecemos una oferta de electrodomésticos baratos para ti”, lo siguiente que hace tras limpiarse la sangre de los ojos, es cerrar tu web para no volver. Que la redacción web no sea tu especialidad no significa que vendas malos electrodomésticos, pero el usuario tendrá miedo, pensará, “oye, a ver si le compro algo a estos y se me cae a pedazos la lavadora”. Si el cliente duda y teme, el cliente ni compra ni vuelve. La imagen externa lo es todo.
  8. Proporciona la información que necesita el cliente: Aspectos como las condiciones de privacidad, es necesario incluirlas aunque muchas veces no se las lee nadie. Pero hay otra información sobre ti y tu empresa que debe constar obligatoriamente si queremos ganarnos la confianza del cliente. Quiénes somos, dónde estamos ubicados físicamente, datos de contacto tanto para preguntar dudas como para reclamar en caso de que haya algún problema, el tiempo que se tarda en hacer un envío, condiciones de devolución en caso de error o defectuoso… la clase de cuestiones que normalmente inquietan a un comprador online, deben diluirse lo máximo posible. Tampoco es mala idea conseguir algunos de los sellos de calidad de venta online.
  9. El laberinto del fauno: Si el cliente se siente perdido en tu web, el que estás perdido eres tú. Una buena estructura web es fundamental: que tenga un esqueleto claro, que la gente sepa, desde la página principal, todo lo que ofreces y la cantidad de subcontenidos a los que se puede acceder. Y que se pueda volver al principio igual de rápido y fácil. Si el usuario empieza a encontrar callejones sin salida, enlaces ciegos, y estructuras webs cambiantes de una subpágina a otra, se sentirá perdido e incómodo, y eso afecta directamente al nivel de confianza necesario para comprar.

Ten claro esto: una transacción online es un ejercicio de confianza, y por tanto, tu aspecto debe ser confiable. Ese no es trabajo del SEO. El posicionamiento web te traerá miles de visitas, pero el responsable del aspecto de tu web eres tú. ¿Cómo venderás más? ¿Con traje y bien peinado, o con bermudas y una gorra de playa?